Agentes de ICE comenzaron a apoyar a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) en aeropuertos de Estados Unidos

WASHINGTON — La decisión del presidente Donald Trump de desplegar agentes federales de inmigración en aeropuertos busca aliviar la escasez de personal causada por el impasse presupuestario, pero ha provocado críticas tanto de legisladores como de sindicatos.

El plan, que comenzó a implementarse este lunes, contempla que los agentes de ICE apoyen tareas como vigilancia de salidas o verificación de identificaciones, permitiendo que los agentes de la TSA se concentren en controles de seguridad más especializados.

Sin embargo, la medida llega en un contexto de fuerte presión: miles de empleados del Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo la TSA, han estado trabajando sin salario durante semanas, lo que ha provocado renuncias, ausencias y largas filas en aeropuertos de todo el país.

La presencia de agentes de inmigración en aeropuertos ha generado inquietud entre viajeros y autoridades. Críticos advierten que podría aumentar la tensión en medio de retrasos de varias horas y frustración generalizada.

“Es una mala idea”, afirmó la senadora Lisa Murkowski, quien cuestionó si esta decisión podría empeorar la situación en los aeropuertos en lugar de mejorarla.

Además, sindicatos federales han advertido que los agentes de ICE no cuentan con la capacitación específica en seguridad aeroportuaria, lo que podría representar riesgos adicionales.

El conflicto político continúa en el Congreso, donde los demócratas exigen cambios significativos en las políticas migratorias antes de aprobar fondos para el Departamento de Seguridad Nacional, mientras que la administración insiste en avanzar con el despliegue.

En medio de este escenario, aeropuertos en todo el país siguen enfrentando retrasos, largas filas y un ambiente de creciente incertidumbre para millones de viajeros.

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